Alicia Lira, Presidenta de la AFEP:
“¿Y a Cristo hace cuánto lo mataron?”
Por Tamara Vidaurrázaga
12 de septiembre de 2009
Desde que apresaron a su hermano y asesinaron a su esposo, Alicia Lira trabaja por los derechos humanos. Comunista de toda la vida, incansable, pequeña y con ojos que se achinan al sonreír, recientemente fue electa Presidenta de la Agrupación de Ejecutados Políticos (AFEP), organización que desde 1976 trabaja por la verdad y la justicia.
Alicia enviudó en 1986, cuando -tras el fallido atentado a Pinochet- agentes del Estado irrumpieron en su casa en plena noche, secuestrando y asesinando a su marido, Felipe Rivera, dirigente comunista y uno de los iniciadores del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
“El negro”, como lo recuerda Alicia, fue el amor de su vida, y al mismo tiempo compañero del proyecto común que tenían para este país. Todavía le brillan los ojos cuando se refiere a él, como una chiquilla coqueta. Y aún se le apagan cuando cuenta cómo los asesinos se encuentran en libertad.
Unos días antes del asesinato de Felipe apresaron a Diego Lira, su más querido hermano, momento desde el que comenzó a trabajar en la Agrupación de Familiares de Presos Políticos, donde estuvo hasta 1994, año en que Diego fue dejado en libertad a cambio de aceptar el extrañamiento. O sea dejar su país prometiendo no volver.
Ese mismo año ingresó a la AFEP: ““Yo me incorporé como viuda de Felipe Rivera, pero uno aprende es que empieza a querer a todo el mundo y que cuando uno está metido aquí por una situación personal eso se va al tacho de la basura. Porque lo que nosotros queremos es el amor a las victimas, a la verdad, a la justicia y a la memoria. Y que no haya impunidad”, cuenta sobre sus motivaciones para realizar este trabajo, por el que no recibe dinero alguno, pero que le ocupa todo el día.
La falta de justicia
En el caso de su marido, y tres otros militantes de izquierda asesinados como represalia por el atentado (Abraham Muskablit, Gastón Vidaurrázaga y José Carrasco Tapia); la Corte Suprema recientemente rebajó las condenas, dejando libres a 11 ejecutores y autores intelectuales: “Todos se fueron para la casa. Lo que me revuelve el estómago, la conciencia y me da indignación, es que esas once personas se fueron libremente a la calle a dormir tranquilos, no tener pesadillas, van a ir compartir con su familia, van a ir a comprar al mall o viajar a la playa, con todos los asesinatos que cometieron.”, señala.
Para ella este tipo de injusticias “Violenta las conciencias de los chilenos. Violenta. Por eso tenemos una juventud con tanta rabia acumulada, por eso hay tanto desprecio por estos organismos. Porque todo el tiempo que he trabajado en derechos humanos siempre ha habido jóvenes trabajando. La juventud tiene conciencia de lo que es justo y lo que es injusto. Otra cosa es cómo lo expresa. Pero también es producto de esta inmoralidad de los diferentes estamentos”.
FT: ¿Crees en la justicia?
AL: “No creo en la justicia chilena. Algunos aplican ley y no justicia. ¿Cuántos amnistiados hay? Cuando en Chillán entran a la casa del alcalde Ricardo Lagos. Lo asesinan a él y a su esposa embarazada de ocho meses y al hijo que estaba ahí. Y después todos los Carabineros quedan en libertad. ¿Cómo eso no va doler, no va a dar impotencia?”
“La justicia es lo más nefasto que nos ha pasado y del precedente que deja. Porque uno se lo esperaba en dictadura. No hoy día cuando afuera se habla de avances, de que hay una Presidenta que es socialista, que vivió la tortura junto a su madre, que es buena persona. Y sin embargo el Poder judicial aprueba la impunidad en este país. Yo no me repongo de eso. No puede ser que al ser más amado de mi vida lo saque de mi casa, rompan mi casa y lo asesinen totalmente indefenso”.
Al parecer la rebaja de penas en el caso de Felipe Rivera no es una excepción, “Desde el 2008 hay prescripciones y medias prescripciones, que quieren decir que les rebajan las penas y quedan en libertad”, cuenta Alicia.
FT: ¿Y qué ha pasado con las indemnizaciones?
AL: “Hay una discriminación enorme. Son contados con los dedos los familiares de víctimas que han recibido indemnización. ¿Quiere decir entonces que dan indemnizaciones para aplacar las conciencias. Es un derecho de todos los familiares que cuando se han presentado querellas que se ganan el Estado tiene la obligación de reparar”.
“Pero hasta en eso han sido mezquinos. El Consejo de Defensa del Estado (CDE) apela en todos los casos para rebajar o negar las indemnizaciones. Imagínate el caso de la niña María Paz Santibáñez que la balearon en el Municipal, y salió su condena y los abogados del CDE dijeron que eso no era una violación a los derechos humanos. Hasta ese grado llega la inmoralidad del Estado para cuidar las platas del fisco que pertenecen a todos los chilenos, sin embargo cuando la dan por políticas asistencialistas o por salvar a los grandes poderosos. Ahí no la niegan”.
Las demandas pendientes
Aunque han transcurrido 19 años desde el fin de la dictadura, muchas demandas se mantienen pendientes. Poco se sabe sobre casos de ejecutados cuyos cuerpos nunca fueron entregados a sus familias, por ejemplo. De ellos se tiene certeza de que fueron asesinados, mediante certificados y testigos, pero jamás pudieron ser enterrados. Y no es lo único irresuelto.
“Estos cuatro gobiernos no han implementado políticas de derechos humanos, y tenemos atentados como el Instituto de los Derechos Humanos, al que le hicimos indicaciones de que no podía ser aprobado así, porque debía ser autónomo. Cualquier organismo de derechos humanos debe ser autónomo al gobierno. En este instituto la Presidenta hace los estatutos y nombra a dos representantes. Hay dos de la Cámara de Diputados y dos del Senado. ¿A quién representa de los familiares y organismos de derechos humanos? A nadie. Ni siquiera van a entregar el informe anual a los organismos internacionales. Si este instituto hubiese sido aprobado como nosotros propusimos, en casos como los de los mapuches asesinados por la espalda como el Matías Catrileo o el Jaime Mendoza Collío. el Estado tendría que levantar querellas a través de este Instituto por torturas y por asesinato. Sin embargo como este no es autónomo no puede presentar querellas, sino que se deriva a las leyes vigentes”.
La poca rigurosidad con que se ha buscado identificar los restos de desaparecidos y ejecutados es otro de los temas que espantan a Alicia: “Imagínate la mezquindad. Nunca invirtieron en recursos profesionales, en todos los adelantos tecnológicos para identificar a los detenidos desaparecidos o los restos de ejecutados. A raíz de la media cagada que se mandaron en el patio 29, que entregaron cuerpos equivocados que no eran y fue tan escandaloso, se logró llegar a acuerdo con peritos internacionales, se trajeron profesionales de afuera, se invirtieron recursos. Pero pasaron 30 años. Y para ellos cuatro gobiernos”.
Del trabajo al mall
¿Qué piensas de cómo responde la gente ante la falta de verdad y justicia?
“Yo creo que la gente es sensible al problema pero la dictadura nos cambió la forma de ser. Éramos personas solidarias, trabajadoras, teníamos proyectos, hacíamos trabajos voluntarios en el campo. Un día la dictadura terminó y la Concertación perfeccionó un sistema individualista, consumista, que significa que hoy día la gente vive para comer, no vive para vivir. Vive para comprar, vive de tarjetas. No hacen nada, pero yo no las critico, porque viven en un mundo tan aproblemado por el colegio de los niños, por las tarjetas y los créditos”.
“Pero en momentos dramáticos, cuando se ha querido instalar la impunidad en el país, como pasó con la mesa de diálogo o con los acuerdos marco, cuando se intentó instalar el día de la reconciliación nacional, cuando Viera Gallo se fue a instalar con el paco Cordero en el memorial, estuvimos ahí para pararlos. Y ahí el común de la gente está. Y gracias a ese apoyo no se ha logrado dar la vuelta de hoja que tanto han querido sectores de la Concertación, porque no voy a decir que son todos. Y la derecha, porque así no les van a enrostrar más de lo que ellos fueron cómplices”.
¿Qué piensas de esta idea de la derecha de ampliar la amnistía del bicentenario para los violadores de los derechos humanos?
“En eso nosotros somos muy desconfiados. La jerarquía de la iglesia en común acuerdo con la derecha planearon eso de la amnistía del bicentenario, y lo tiraron para ver la forma de amnistiar a los militares asesinos. En ese sentido nosotros descansamos porque lo pararon antes de las elecciones, pero creemos que eso va a ser duro”.
“Mira: De más de 1.000 procesos hay procesados más de 270 militares. De ellos 53 están presos. Y como la opinión pública sabe ellos están en hoteles: tiene cancha de tenis, cabañas, todos los recursos que tienen en sus casos, sólo que no pueden salir a comprar. Y de esos, sube a 100 el número de agentes del estado, CNI, militares, asesinos, que están en libertad. Y son culpables, con condenas. Pero están libres. ¿Eso puede hablar bien de un país? ¿Puede hablar bien de una democracia? Mucha gente puso su confianza en Michelle Bachellet, por su experiencia, por su historia. Pensaron que iba a buscar la forma de crear leyes para beneficiar a las víctimas. Pero no se hace”.
¿Y por qué crees tú que no se hace?
“Es la política de la Concertación. Les molesta que siga hoy a 36 años el problema de derechos humanos., porque se creen jaguares. Hoy día se sienten superiores, se sienten inflados porque es el país que EEUU pone en todas partes”.
“Imagínate lo grave que es que en el gobierno de la Michelle Bachellet se mande un proyecto de ley con suma urgencia. Felizmente la mayoría lo votó en contra. Pero es un proyecto de ley que criminaliza a los convoyantes de las movilizaciones en las que haya desordenes. O sea el 11 de septiembre si queda la escoba, somos nosotros los que vamos a tener que pagar multas y hasta pagar 5 años de cárcel. Y la hija de Salvador Allende votó a favor de esta ley, siendo que su padre dijo se abrirán las anchas Alamedas. Por qué. Porque la política de la Concertación es que no seamos ciudadanos, sino consumidores. Que nosotros trabajemos, vayamos a los mall, paseemos, y volvamos a la casa. Pero que no tengamos opinión”.
“Cómo entiendes tú que una lucha legítima como la mapuche sea tratada así. Ese es un problema político. Qué es lo que han buscado ahí: criminalizar. Aplicar la ley antiterrorista. Ya no hablar de comuneros mapuches sino de comuneros terroristas. Y los milicos que están durmiendo tranquilamente en sus casas leen que los “terroristas” están quemando camiones. Y ellos que hicieron crímenes de lessa humanidad: que asesinaron a niños, que torturaron a mujeres, que asesinaron a hombres y mujeres indefensos están libres. Eso duele, da impotencia, da rabia. No hay voluntad política de escuchar a las mayorías”.
¿Y te cansas a veces?
“No. Me canso de repente de impotencia. No entiendo cómo obvian a la mayoría de los chilenos. Una vez alguien me dijo “Bueno, si lo mataron hace treinta años”, y yo le dije, ¿Y a Cristo hace cuántos años lo mataron? Y ustedes siguen clavándolo en la cruz. ¿Y nos quieren quitar a nosotros el derecho de exigir justicia? Pero yo no me canso de lo que hago, porque siento que hay miles de familiares que murieron sin un gramo de justicia. Hay miles de familiares que no tienen un gramo de verdad en el caso de los detenidos desaparecidos, aún no saben cómo los mataron, cuándo los mataron, dónde están”.
“Y esa es mi fuerza, porque quiero a esas personas. Porque ellos estuvieron ahí cuando yo viví el sueño de nuestros proyectos. Y por amor a ellos, por el respeto, por el cariño, yo donde me pare voy a luchar por la verdad y la justicia y una mejor sociedad”.
¿Y hasta cuándo?
“Hasta cuando esté bien. Espero tener una buena vejez. Porque siento que puedo hacer mucho por amigas mías. Y ellas se sienten representadas en mí y yo me siento representándolas a ellas.