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SOLIDARIDAD CON VICTOR TORO

24 de noviembre de 2009

Conocí a Víctor Toro, cuando era dirigente de pobladores en distintas localidades de Chile, junto a los sectores más pobres y desamparados de nuestra sociedad.

Victor Toro, fue dirigente del MIR, organización formada por jóvenes progresistas y de izquierda, intelectuales, estudiantes, pobladores, etc. Esta organización surgió a fines de la década de 1960, como un compromiso de esa generación para superar las desigualdades de la sociedad chilena.  Inspirados en el deseo de formar hombres y mujeres con capacidad de vivir un compromiso social ético y responsable. Fue una organización radical y no terrorista. Se integraron a compartir la vida junto a los pobres de la ciudad y el campo, incorporándose a sus organizaciones y luchas reivindicativas que les permitiera mejorar su calidad de vida y suprimir la brecha entre ricos y pobres.

Durante el Gobierno democrático del Presidente Salvador Allende, presidente socialista electo por votación popular,  el MIR colaboró con el proceso de reformas del gobierno para sacar a las grandes mayorías de chilenos de la pobreza y el subdesarrollo.
 
El fatídico 11 de septiembre de 1973, cuando ocurre el golpe de Estado Militar, que derrocó con violencia el gobierno de Allende, rompiendo el estado de derecho, Víctor Toro, junto a millares de chilenos y chilenas fueron secuestrados, encarcelados, torturados y mantenidos en reclusión en distintos campos de concentración de la dictadura de Pinochet, muchos de ellos perdieron la vida como ejecutados políticos, la mayoría fue desaparecido hasta la actualidad y otros cientos y miles tuvieron que abandonar la tierra que les vio nacer para salir a un exilio forzado. A estos millares de perseguidos el Estado Terrorista de Pinochet los declaró “enemigos internos” y “terroristas”.

Conocí a Victor Toro como dirigente juvenil poblacional, como dirigente del MIR, como prisionero político y como activista solidario en el Bronx.
 
Reconozco en él a un hombre valioso en las causas más nobles de la humanidad, quien ha formado una hermosa familia junto a Luz de las Nieves y su hija Rosa Victoria en los Estados Unidos.

Por lo expuesto, solicitamos a las autoridades de Estados Unidos que consideren  su permanencia en ese país que lo acogió, donde ha crecido con su familia y donde ha seguido solidarizando con las causas chilenas por la recuperación de nuestra memoria histórica.

 

SOLICITAMOS ENVIAR ESTA CARTA CON FIRMA
Y NÚMERO DE RUT O PASAPORTE A:

NIEVES MORENO luznieves55@hotmail.com
LA PEÑA DEL BRONX lapena2006@hotmail.com

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ASESINADO POR LA DICTADURA

Por Víctor Toro Ramírez

Víctor Toro Ramírez fue asesinado por la dictadura de Pinochet y la Concertación se niega a resucitarme. Según el Diario Oficial de Chile, nos escribe Víctor Toro Ramírez, fui asesinado o declarado presuntamente muerto, el 9 de diciembre de 1978. La fecha sobre las últimas noticias de mi existencia es el 30 de marzo de 1961.

De esta manera se consumó un asesinato en vida en los tiempos de la dictadura de Pinochet. Cuantas patrañas, montajes y crímenes se llevaron a cabo a través del control del Estado: sin duda, mi caso se queda chico al lado de los degollados, el caso de los 119, la Caravana de la Muerte, los casos Berríos, Letelier y miles de asesinados, desaparecidos y vueltos a desaparecer; los enterrados y desenterrados, arrojados al mar y a los ríos, el caso de jóvenes menores detenidos y desaparecidos sin causa, etc...

Por aquellos tiempos, yo me preparaba para el retorno a Chile y así apoyar la lucha de resistencia del pueblo y los trabajadores. Los servicios de represión de la dictadura, a través de los servicios de inteligencias a nivel internacional [EEUU y Europa], se las arreglaron para saber sobre nuestros andares revolucionarios, en particular sobre los que se integraban o retornaban a Chile.

En mi caso, urdieron la patraña de mi desaparición antes de mi supuesta llegada a Chile, engañaron, presionaron y chantajearon a mi madre Rosa Ramírez, que no sabía leer, ni escribir y la obligaron a realizar trámites para reubicarme por donde no me encontrarían jamás, y así después de unas pocas investigaciones y 'búsquedas', a través de esbirros y mercanchifles de la dictadura que actuaban en la ciudad de La Serena, rápidamente me dieron por muerto, nada mas y nada menos que en El Diario Oficial de Chile.

Han sido tan burdas las artimañas de los esbirros de la dictadura, que con muy poca destreza se puede mostrar sus mentiras, pasos y acciones criminales. En 1962 cumplí con el servicio militar en el Regimiento Rancagua de Arica, volviendo a mi casa a vivir con mis padres y familia en la Serena; después regresé al norte [Iquique] y después de varios años me instalé en Santiago.
Entre 1972 y 1973, visite la ciudad de la Serena y como dirigente nacional del MIR, hablé en varios lugares públicos, en la Universidad Técnica y en el Teatro de la Serena, en las zonas agrarias, en Coquimbo y visite a mi madre y familia en la Compañía Alta.

Varias de mis hermanas asistieron a algunos de los actos públicos donde hablé. Cuando ocurrió el golpe militar de 1973, todo Chile vio mi fotografía entre muchos otros, a los que se buscaba por ser peligrosos para el régimen militar. Posteriormente, cuando fui arrestado el 20 de abril de 1974 en San Miguel, saliendo de la casa del Guatón 'Omar' [Eduardo Díaz], fui trasladado a los centros de tortura de la Fuerza Aérea.

En Ritoque, fui visitado por mi familia y hermanas. Después de permanecer varios años en centros de torturas y campos de concentración de la dictadura de Pinochet, nuevamente fui puesto en una lista de 18 presos políticos que no podrían vivir en Chile, tampoco podrían ser dejados de libertad dentro de Chile, por lo tanto fueron expulsados sin ninguna documentación.

A fines de 1976, nuestras fotos salieron en muchos periódicos acusándonos de indeseables. Mientras he vivido en el exterior, exiliado, hemos vivido indocumentados. Primero fui activista del MIR; posteriormente asumí, en el campo de la solidaridad, como activista social y comunitario. Vivo actualmente en los EE.UU.

Esta nota persigue poner al descubierto la patraña criminal de la dictadura, pero también la impunidad de los gobiernos de la Concertación que hasta hoy se niegan a documentarme como ciudadano de Chile, entregarme pasaporte, identidad y borrarme del Diario Oficial como muerto y resucitarme entre los vivos. Para aseverar documentadamente mis dichos, tengo en mi poder el diario Oficial mencionado al comienzo de esta nota; testimonio del obispo Tapia sobre la veracidad de este caso, así como información atestación reciente y oficial del Registro Civil de Chile.